Bibliografía

“La primera vez que viví en Colombia, solía pasar de vez en cuando alguna temporada en una finca que quedaba justo en las afueras de Medellín. La tierra era propiedad de un campesino, Juan Evangelista Rojas, muchísimo más rico de lo que jamás hubiera podido imaginar, aunque no lo sabía.

La tierra era una estrecha banda que ascendía y bajaba a ambos lados de una precipitosa quebrada, y el declive era tan empinado que la nueva carretera, aunque a sólo dos kilómetros de distancia, quedaba cerca de trescientos metros más abajo. Juan se pasaba el día trepando y deslizándose para coger leña o cuidar de una asombrosa variedad de cultivos: papas y cebolla bajo la neblina, junto a los pinos; café trescientos metros más abajo, cerca de la cascada, donde el águila se había tornado paloma, y bananos, plátanos y cacao puro, abajo, donde el sol tropical hacía reverberar el pavimento de la carretera.

La imaginación de Juan infundía vida y misterio a cada roca y a cada árbol. Reinaba un bello orden en su mundo. Todo tenía su lugar, y la tierra, aunque lo bastante amplia como para abarcar todos sus sueños, tenía una escala humana. Se podía conocer toda íntimamente. En una región turbulenta y escabrosa, la granja estaba segura.

Contaba cómo había tumbado monte a orillas del río Magdalena, cuando todavía había bosque que tumbar, y hablaba de hombres devorados por caimanes negros en la manigua del Chocó.

Con su errante pasado, no le era difícil comprender lo que yo estaba haciendo en Colombia. “Buscando trabajo”, les explicaba a los incrédulos vecinos. “El gringo está buscando trabajo.” En realidad, con sólo veinte años, lo que estaba haciendo en Suramérica era estudiar las plantas. Gracias a una carta de presentación del profesor Richard Evans Schultes, entonces director del Museo Botánico de Harvard, había conseguido un cuarto en el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe de Medellín. Pero allí nunca me sentí cómodo.

De modo que aunque conservaba el cuarto del Jardín, prefería vivir con Juan, y fue en su finca donde se originaron mis primeras correrías botánicas. Colombia, con sus tres grandes cordilleras que se ramifican hacia el norte hasta la gran planicie costera del Caribe, sus ricos valles del Cauca y del Magdalena, sus vastas praderas de los llanos orientales y sus interminables selvas del Chocó y del Amazonas, es ecológica y geográficamente el país más variado de la Tierra. Un naturalista sólo tiene que hacer girar su brújula para descubrir plantas y animales desconocidos para la ciencia.”

Fragmento de “El Río”, Wade Davis, Editorial Pre-Texto, 2005

¡Si! vamos a leer tanto como podamos,  en los libros hay un tesoro olvidado que tenemos que encontrar.

Esta bibliografía se las recomendamos para que agudicen su mirada  y emprendan el camino de las plantas.

Diario de Observaciones
José Celestino Mutis

La Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada
José Celestino Mutis

Cuadros de la Naturaleza
Joaquín Antonio Uribe

Fragmentos aquí:
http://biblioteca-virtual-antioquia.udea.edu.co/pdf/5/5_322045824.pdf
http://books.google.com.co/books?id=Q7p8Fw45QnwC&lpg=PA35&ots=1RM_imv8ji&dq=cuadros%20de%20la%20naturaleza
http://books.google.com.co/books?id=mk-hmsDxtMgC&lpg=PP1&ots=pExjhqZDS0&dq=cuadros%20de%20la%20naturaleza

Cartas Americanas
Alexander von Humboldt

Disponible aquí:
http://books.google.com.co/books?id=ze-oo8xln-MC&dq=von+humboldt&lr=&source=gbs_navlinks_s

Plantas de los Dioses
Richard Evans Schultes y Albert Hofmann

Disponible aquí:
http://www.scribd.com/doc/5481336/Plantas-de-los-dioses-Richard-Evans-Schultes-Albert-Hofmann

Iniciación a la botánica
José Luis Fuentes Yagüe

Fragmentos aquí:
http://books.google.com.co/books?id=n-apH-mhBH4C&lpg=PA13&dq=botanica&pg=PP1

The Travels and Researchs of Alexander Von Humboldt
Alexander von Humboldt

Para los que saben inglés, disponible aquí:
http://books.google.com.co/books?id=JrvrjdlhQbkC&dq=von+humboldt&lr=&source=gbs_navlinks_s

Breviario del Nuevo Mundo
Alexander von Humboldt

Fragmentos aquí:
http://books.google.com.co/books?id=4qivNFGX_csC&source=gbs_navlinks_s

El Río
Wade Davis
*MUY recomendado para quiénes gustan de las aventuras extensas

Viaje a Ixtlán
Carlos Castaneda

*Recomendado, disponible aquí:
http://www.elfica.cl/biblioteca/03-viaje-a-ixtlan.pdf

El Naturalista
Edward O.  Wilson

La primera vez que viví en Colombia, solía pasar de vez en cuando

alguna temporada en una finca que quedaba justo en las afueras de

Medellín. La tierra era propiedad de un campesino, Juan Evangelista

Rojas, muchísimo más rico de lo que jamás hubiera podido imaginar,

aunque no lo sabía.

La tierra era una estrecha banda que ascendía y bajaba a ambos lados

de una precipitosa quebrada, y el declive era tan empinado que la

nueva carretera, aunque a sólo dos kilómetros de distancia, quedaba

cerca de trescientos metros más abajo. Juan se pasaba el día

trepando y deslizándose para coger leña o cuidar de una asombrosa

variedad de cultivos: papas y cebolla bajo la neblina, junto a los

pinos; café trescientos metros más abajo, cerca de la cascada, donde

el águila se había tornado paloma, y bananos, plátanos y cacao puro,

abajo, donde el sol tropical hacía reverberar el pavimento de la

carretera.

La imaginación de Juan infundía vida y misterio a cada roca y a cada

árbol. Reinaba un bello orden en su mundo. Todo tenía su lugar, y la

tierra, aunque lo bastante amplia como para abarcar todos sus

sueños, tenía una escala humana. Se podía conocer toda íntimamente.

En una región turbulenta y escabrosa, la granja estaba segura.

Contaba cómo había tumbado monte a orillas del río Magdalena, cuando

todavía había bosque que tumbar, y hablaba de hombres devorados por

caimanes negros en la manigua del Chocó.

Con su errante pasado, no le era difícil comprender lo que yo estaba

haciendo en Colombia. “Buscando trabajo”, les explicaba a los

incrédulos vecinos. “El gringo está buscando trabajo.” En realidad,

con sólo veinte años, lo que estaba haciendo en Suramérica era

estudiar las plantas. Gracias a una carta de presentación del

profesor Richard Evans Schultes, entonces director del Museo

Botánico de Harvard, había conseguido un cuarto en el Jardín

Botánico Joaquín Antonio Uribe de Medellín. Pero allí nunca me sentí

cómodo.

De modo que aunque conservaba el cuarto del Jardín, prefería vivir

con Juan, y fue en su finca donde se originaron mis primeras

correrías botánicas. Colombia, con sus tres grandes cordilleras que

se ramifican hacia el norte hasta la gran planicie costera del

Caribe, sus ricos valles del Cauca y del Magdalena, sus vastas

praderas de los llanos orientales y sus interminables selvas del

Chocó y del Amazonas, es ecológica y geográficamente el país más

variado de la Tierra. Un naturalista sólo tiene que hacer girar su

brújula para descubrir plantas y animales desconocidos para la

ciencia.

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